sábado, 8 de abril de 2017

You're fucking ugly, You must be grateful.



Hace unos días, pasé por una experiencia total y completamente desagradable. Salí a cortarme el cabello y a comer chucherías con una amiga. Debido a que era tarde decidí tomar un Uber Pool (aunque muchos piensen que es por economía, yo pido pool por seguridad; viajar sola con un desconocido que tiene completo control del seguro de las puertas, pues, sí me da miedo). Lo que sucedió en el trayecto a casa lo publiqué de manera muy breve en mi facebook acompañado de la foto del conductor y de manera pública. Muchas personas ya sabrán qué pasó y lamentablemente por cuestiones legales no debería siquiera seguir mencionando el hecho.


En dicha publicación, primeramente hubo comentarios de mis amigas, compañeras y gente que no conozco con palabras de apoyo, también otras personas diciendo qué hacer, ajá la típica “denuncialo en Uber” cosa que hice en el momento en que me sentí segura.  Hubo risas e incredulidad “jajaja es al chile?” no, no es al chile, me gusta inventarme cosas y publicarlas en facebook por pura diversión. Gente que: “pero cómo?”, pues así, así nomás, no les voy a dar tanto dato de algo que quiero que se me olvide ya. Los comentarios aumentaron y comenzaron los comentarios que ya veía venir: “Se te mamó, pero no te preocupes, no lo hizo por ti, porque estás ogete” (obviamente sin comas y con faltas de ortografía), “Seguro pediste éste” Inserte aquí captura de pantalla de un vato ofreciendo ubersex. “Seguramente alguien con todos sus datos disponibles se va a exponer” (o algo así, decía) porque claramente, de nuevo yo me estoy inventando una historia bien chafa para DENUNCIA FALSA a un “pobre” hombre que se quedó sin trabajo. “No, pues para manejar y hacer “eso” debería tener mucha práctica” ¿pues qué creen? puede que sí haya tenido mucha práctica ¿A cuántas mujeres no nos habrá pasado eso? y además, el auto era AUTOMÁTICO. “No creo, estás bien fea” y en las respuestas a este post había muchos “jajaja pensé igual,pinche fea/gorda/negra”.


Entonces, con base a estos comentarios sobre mi falta de belleza, mi exceso de peso y mi evidente sobre producción de melanina; estuve pensando todo el día de ayer y se me ocurrió una super idea millonaria para nunca jamás volver a pasar momentos como el que ya mencioné: Curso- taller: aprende a acosar ¿cómo dejar de acosar a las feas, gordas y negras? impartido por (inserte aquí el nombre de su macho favorito con argumentos como los que me dejaron en mi publicación).


El plan consiste en que estos individuos que al parecer sí saben cómo debe de hacerse, les enseñen a quienes cometen el error de acosarnos a nosotras las feas, a NO HACERLO y enfocarse en las guapas.  
Sería un curso de clases intensivas en las que se verían temas de cromatología y colorimetría para que aprendan muy bien la diferencia de los tonos de piel y les quede bien claro los tonos de pieles que son piropeables y los que no lo son.
Obviamente, se verían clases de nutrición,  en las que puedan distinguir los índices de masa corporal con los que se podrán ayudar para elegir correctamente a las mujeres dignas de merecer sus opiniones sobre sus cuerpos. Además se les darían algunas fotografías (de bolsillo) de modelos, misses de belleza, artistas tipo Sofía Vergara para comparar en la calle.
Otras materias serían: Teoría y práctica de piropo romántico, Historia del piropo, Pragmática para que no confundan el piropo con acoso, Cómo apoyar a un piropeador profesional cuando una mujer se ofende por nada, Argumentos para quitar valor a una denuncia y cómo pasar de victimario a víctima (entre otras).


Sin embargo, como ya sabemos EL ACOSO, no perdona. El acosador no se detiene a pensar “está bien fea”. Desafortunadamente, siempre he tenido demasiada “mala suerte” para esto de los acosos (y no creo ser la única). El primer acoso del que tengo memoria, fue cuando tenía como 12 años, en la colonia donde vive mi tía y donde yo me quedaba algunos viernes. Caminando hacia tomar el transporte, un señor de edad avanzada me siguió diciéndome mil pendejadas; desde ese entonces, yo ya era gorda, fea y obviamente mi tono de piel era el mismo. Después de eso, me pasó muchas veces, hasta que aprendí a defenderme,  lo que no quita (lamentablemente) el miedo.
El año pasado, el mes de noviembre, una camioneta me siguió cerca del área de mi trabajo, no me defendí porque mi cuerpo no me lo permitió, sólo pude correr hasta encontrar un lugar seguro. La semana pasada, mientras esperaba el transporte público un individuo pensó que era buen momento para mostrarme el pene (en esta ocasión sí me defendí).


Pudiera seguir relatando algunos otros acosos más, pero no tiene caso, para el punto que quiero aclarar. He sido gorda, fea y morena toda mi vida, lo que no ha cambiado para nada ser objeto de acoso.


Ahora, justo ahora, escribo esto con miedo (tal vez menos miedo que ayer). De alguna manera el conductor de Uber me contactó por facebook, dejándome un mensaje que no pude leer debido a que la paranoia ya era suficiente; le pedí a una amiga, lo leyera por mí y que sólo me dijera si tenía algo de qué preocuparme, ella me dijo que sólo decía que él era mi conductor al que acusé y que me iba a demandar por difamación.


Borré el post, debido a que no necesitaba más comentarios de machillos opinando sobre cómo me había imaginado todo y lo mucho que debería de estar agradecida porque el susodicho haya hecho lo que hizo (los autores de estos comentarios eran en su mayoría conductores de Uber, cosa que es de preocuparse), porque #estásfea. Elimine mi cuenta de Uber por seguridad. También cerré mi cuenta de Facebook porque no necesito estar recibiendo más amenazas.


Respecto a la denuncia: he decidido no denunciar, porque no soy valiente (como decía un comentario “no dejes que siga haciéndolo, nada más porque no fuiste valiente”). Además de no ser valiente, conozco perfectamente el sistema en el que vivimos: violento y arcaico. Ya conocemos muchos y muchas el caso de Daphne y los porkys ¿Quiénes fueron los que terminaron siendo las víctimas? , millones de casos en los que una mujer denuncia violencia por parte de su pareja y terminan muertas porque la denuncia no procedió a falta de pruebas, testigos, etc. Existen muchos casos en los  que la víctima tiene que soportar preguntas idiotas, que se le ponga en duda a cada momento porque lo único que tiene para defenderse es su palabra, la cual no vale nada comparada con la palabra de un hombre “intachable”. Porque para el sistema en el que vivimos, si esto nos llega a pasar es porque lo provocamos o lo merecemos.

Decidí no denunciar porque ya es suficiente la intranquilidad mental que esto me ha ocasionado, porque es suficiente con el cansancio mental que esto me ocasionó. Sé de antemano que esto va a dar pie a que se siga reforzando el argumento de que me lo inventé todo y que estoy loca.