miércoles, 12 de agosto de 2026

Llorar en una cafetería de centrito valle es mi lucha contra el capitalismo.


Mi cuerpo 

se da cuenta 

de que no escribo 

ni un poema al día

ni siquiera uno feo

ni uno sin cuerpo

ni de esos que no son 

dignos de visitar un tallereo. 


Mi cuerpo se da cuenta 

de que no escribo 

al ritmo de estar aquí

al ritmo del presente

al ritmo del dios dirá

de nuevo me consumen

el ritmo del trabajo 

y mis ganas de seguir corriendo el maratón

hacia la clase media alta.


Mi cuerpo se da cuenta 

de que he dejado de escribir 

y es tan bueno que me advierte

me hace soñar que escribo

como si no necesitara el dinero

como si el hedonismo tomara el control de mi lóbulo frontal. 


Mi cuerpo se da cuenta 

de que he dejado de escribir 

hasta tiene que dejar de ser bueno

y activa la guerra neurobioquimica 

dopamina

histamina

noradrenalina 

dormir 3 horas

dormir 15 horas

no dormir

urticaria crónica

ganas de llorar 

pero no poder porque soy tan fuerte

que primero tengo que armonizar todo el caos. 


Mi cuerpo se da cuenta 

que he dejado de escribir 

me he tardado en escucharlo 

pero le doy las gracias 

por recordarme que

las letras 

las rimas 

los versos

los poemas

los poetas

son los flotadores que me salvan en este mar del capitalismo.


Mi cuerpo se da cuenta 

que he dejado de escribir

me avisa,  lo escucho y me toca pagar

se merece un café (bajo en histamina)

una galleta sin alérgenos 

mientras le escribo este poema 

llorando en público,

sin un gramo de vergüenza

dentro de una cafetería 

en la que los únicos que hacemos match con el color del cafe

somos los baristas y yo

los comensales de al lado me ven

y no me importa

me ha dejado de picar la piel

aunque sea por una milésima parte del dia 

mi mente pudo habitar el presente

como si estar en una pausa de hidratación 

en este maratón en el que sé

que tengo que correr hasta ver los cimientos de una vida digna

le he pagado también 

con tres lecturas

la sesión del taller de poesía en la agenda

una reunión con mis amigas

tres horas menos de trabajo

para jugar con mis gatos

no lavé ningún plato 

un baño de agua fria 

y una mascarilla que no tengo idea para que sirve


Mi cuerpo se da cuenta 

que he vuelto a escribir 

me agradece

aunque en el fondo sabe que se volverá a repetir

porque el capitalismo no ha muerto 

y nosotras nos cansamos de intentar derribarlo a diario

solo intentamos flotar hasta que nos regresen las ganas de volver a intentarlo.